LOS RADICALES LIBRES

Los radicales libres y los iones negativos “ion-“

Los átomos están formados por un núcleo y un cierto número de electrones orbitando alrededor del mismo.
Los iones (positivos o negativos) son átomos o grupos de átomos a los que les falta o sobra un electrón en su última órbita, en ambos casos están descompensados, los iones positivos son los más reactivos y dañinos para el organismo, son los llamados radicales libres y tienden a robar un electrón a otras moléculas bien sean iones negativos o bien átomos o moléculas estables, convirtiendo a esta en otro radical libre, por quedar con un electrón despareado, iniciándose así una verdadera reacción en cadena que destruye nuestras células.
La vida biológica media del radical libre es de microsegundos; pero tiene la capacidad de reaccionar con todo lo que esté a su alrededor provocando un gran daño a las moléculas y a las membranas celulares.
Ello provoca que un exceso de radicales libres nos provoque malestar, como el que sufrimos en los momentos previos a las lluvias (exceso de iones positivos) y por contra el bienestar orgánico que se experimenta cuando la tormenta ha pasado (gran número de iones negativos).
La ignorancia causal ha llevado a que también se ignoren las consecuencias negativas produciendo lo que de modo genérico se ha llamado enfermedades de la civilización. Un solo ejemplo para fijar el concepto: Los tubos fluorescentes, llamados tubos de neón, son activos productores de iones positivos y su empleo continuo basta para envenenar iónicamente el aire, produciendo en quienes viven o trabajan en ese ambiente, malestares múltiples como cefaleas, malhumor, irritabilidad, cansancios bruscos e inopinados que los médicos tratan de una u otra manera y que cesan cuando los conocedores de la ecología atmosférica hacen cambiar tales tubos por bombillas corrientes, como mero ejemplo.
Dicho lo anterior las reacciones químicas de los radicales libres se dan constantemente en las células de nuestro cuerpo y son necesarias para la salud. Pero, el proceso debe ser equilibrado y controlado con un adecuado balanceo en el número de iones positivos y negativos, de esta manera se consigue que los radicales libres roben el electrón que les sobra a los iones
negativos sin tener que robárselo a las células de nuestro organismo con el consiguiente beneficio para la salud.

Nuestro organismo está luchando contra los radicales libres cada momento del día. El problema para nuestra salud se produce cuando nuestro organismo tiene que soportar un exceso de radiales libres durante años, producidos mayormente por contaminantes externos que penetran en nuestro organismo productos de la contaminación atmosférica, el humo del cigarrillo que contiene hidrocarburos aromáticos polinucleares, así como aldehídos que producen distintos tipos de radicales libres en nuestro organismo.
El consumo de aceites vegetales hidrogenados tales como la margarina y el consumo de ácidos grasos trans como los de las grasas de la carne y de la leche también contribuyen al aumento de los radicales libres.

La protección que debemos procurar para evitar el aumento de los radicales libres en nuestro organismo que aceleran el envejecimiento y degeneración de las células de nuestro cuerpo es además del consumo de antioxidantes naturales que posteriormente nombraré, hacer un adecuado el uso de los productos Ion-Balance cargados de iones negativos para suministrar al organismo un aporte extra de iones negativos para combatir los radicales libres.
Los antioxidantes naturales más importantes a tener en cuenta son: el beta caroteno(pro-vitamina A) presentes en la zanahoria, mango, tomates, melón, melocotón, espinacas.
Vitamina E (tocoferol) es un antioxidante que mantiene la integridad de la membrana celular, protege la destrucción de la vitamina A, previene y disuelve los coágulos sanguíneos y retarda el envejecimiento celular. Se encuentra en muchas frutas y vegetales tales como: El aguacate(30 ), boniato(50 ), espárragos(25 ), espinacas(20 ), tomates(12 ), bróculi(11 ), moras (10 ) y zanahorias(5 .)
La vitamina C (ácido ascórbico) es otro de los antioxidantes naturales que destruyen el exceso de radicales libres. Necesaria para producir colágeno, importante en el crecimiento y reparación de las células de los tejidos, encías, vasos, huesos y dientes, y para la metabolización de las grasas, por lo que se le atribuye el poder de reducir el colesterol. Investigaciones han demostrado que una alimentación rica en vitamina C ofrece una protección añadida contra todo tipo de cánceres. Además de la prevención del resfriado común y el fortalecimiento de las defensas del organismo.
Las fuentes alimentarias de la vitamina C son: Grosellas, pimiento verde, kiwi, limón (todos los que están antes del limón tienen mayor contenido de vitamina C que éste y los que están después menor), fresas y coliflor, coles de bruselas, naranjas, tomates, nabo y melón.
El selenio actúa junto con la vitamina E como antioxidante, ayudando a nuestro metabolismo a luchar contra la acción de los radicales libres. Ayuda a protegernos contra el cáncer, además de mantener en buen estado las funciones hepáticas, cardíacas y reproductoras.
Fuentes alimentarias del selenio: Carne, pescado, cereales integrales y productos lácteos. Las verduras dependerán de la tierra en la que se ha cultivado.
Los flavonoides son compuestos polifenólicos encontrados en las plantas como frutas y vegetales, que son excelentes antioxidantes. Comúnmente se encuentran también en el té (principalmente té verde) y en el vino.
En las frutas que fueron cosechadas hasta su maduración se encuentran gran cantidad de flavonoides, carotenoides, licopenes, zantinas, índoles y luteínas, todos con una potente acción antioxidante.
En resumen si queremos evitar el envejecimiento y las enfermedades causadas por el exceso no controlado de radicales libres en nuestro cuerpo, tenemos que llevar una vida sana, sin consumir tabaco y tener una dieta libre de grasas saturadas y ácidos grasos trans que puedan aumentar el colesterol malo y éste formar colesterol oxidado que contribuye a la arteriosclerosis.

CONCENTRACION DE IONES POSITIVOS

FACTORES QUE ELEVAN LA CONCENTRACIÓN DE IONES POSITIVOS
(Perjudiciales para la salud)

Factores naturales:
· La radioactividad natural.
Se encuentran en la corteza terrestre sustancias radiactivas que desprenden partículas que además de tener carga positiva generan iones a su paso por la atmósfera.
· Las tormentas. En las horas y días anteriores a que se desencadene una tormenta existe una elevada carga positiva en la atmósfera.
· La fase de luna llena. Cuando la Luna en su movimiento de traslación se aproxima a la Tierra produce un acercamiento de la ionosfera -capa superior de la atmósfera- que tiene una elevada concentración de iones producidos por radiaciones cósmicas.
· Los vientos. Determinados vientos procedentes de zonas secas y cálidas transportan numerosos iones positivos que no son atraídos hacia la tierra por la resistencia del aire al carecer éste de humedad.

LOS IONIZADORES

Las personas que viven en zonas problemáticas o en ambientes eléctricamente muy alterados pueden beneficiarse del uso en casa o en los lugares de trabajo de aparatos ionizadores que producen un flujo constante de iones negativos.
Estas pequeñas máquinas portátiles para el hogar consumen muy poca energía y deben tenerse conectados en la mesilla, cerca de la cama o junto a la mesa de trabajo. También existen otros de mayor tamaño para oficinas, auditorios y salas públicas. Funcionan mejor si puertas y ventanas están cerradas y deben colocarse al menos a 50 cms. de las paredes y suelos para que los iones puedan fluir libremente por la estancia y no manchen las paredes. También existen pequeños aparatos para el automóvil que disminuyen el cansancio y la irritabilidad y aumentan los reflejos.
La ionización, además, limpia el aire de bacterias e impurezas como el humo del tabaco, el polen, el polvo y otras partículas que irritan las vías respiratorias; así pues, es una terapia adecuada que ayuda a combatir enfermedades respiratorias de todo tipo pero también problemas como depresión, insomnio, dolores de cabeza, etc.
No obstante, también podemos poner en marcha otras medidas de protección como el menor uso de la calefacción y el aire acondicionado, desconectar los aparatos eléctricos cuando no se usen y también algo que está al alcance de todos: para recibir una descarga de iones negativos que nos ayude a reponer energías después de un día difícil lo mejor es darse una ducha.
En suma, siempre que esté a nuestro alcance debemos acercarnos a algún paraje de la Naturaleza donde las plantas, el agua, la brisa marina o el sol nos permitan desprendernos de iones positivos y recargarnos de los negativos que son tremendamente beneficiosos para la salud. La absorción se realiza mediante la respiración y a través de la piel.

LOS IONES Y LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

El doctor Félix Gad Sulman -jefe del Departamento de Farmacología Aplicada de la Universidad Hebrea de Jerusalén- y su equipo acumularon desde 1957 una amplísima casuistica que evidencia que el equilibrio de los iones es crítico para el bienestar emocional y físico de las personas. El doctor Sulman explica: “Aunque el exceso de iones positivos en el aire afecta a todas las personas hay una cuarta parte de la humanidad que es extraordinariamente sensible a su influencia; afectando sobre todo a los sistemas respiratorio, nervioso y hormonal”.
Por su parte, el doctor Albert Krueger, patólogo y bacteriólogo de la Universidad de Berkeley, California, investigó con plantas, ratas, insectos, conejos y cobayas cómo la influencia de los iones positivos afectaba a la química de todos los organismos vivos. Ya en 1960 publicó un estudio revolucionario en el Journal of General Physiology en el que demostraba que el exceso de iones positivos causaba un aumento de producción de serotonina en los mamíferos lo que daba origen a una hiperactividad que más tarde desembocaba en estados de agotamiento, ansiedad y depresión. Esta hormona es segregada normalmente por el cuerpo en situaciones de estrés o alteraciones psíquicas y se la conoce como “la hormona del humor”. Enfermedades como depresiones, jaquecas, insomnio, estrés, etc., son tratadas con tranquilizantes tipo reserpina que ayuda a bajar el nivel de serotonina en sangre. Pues bien, el estudio del Dr. Krueger terminaba demostrando que los iones negativos -producto de la Naturaleza- tenían los mismos efectos tranquilizadores y de reducción de serotonina pero sin las consecuencias perjudiciales de los tranquilizantes químicos. De hecho, se ha demostrado experimentalmente que toda persona que se mantenga en una atmósfera con carga de iones negativos logra -en apenas un par de días- reducir un 25% el nivel de serotonina en sangre.

LOS IONES Y LA CONTAMINACIÓN ELÉCTRICA EN EL MUNDO CIVILIZADO

Aunque desde hace años se conoce la interrelación existente entre la electricidad del aire y el bienestar de las personas no ha sido hasta la segunda mitad de nuestro siglo cuando se han empezado a desarrollar en distintas zonas de la Tierra enfermedades que parecen estar relacionadas con las cargas eléctricas producidas por el uso de aparatos eléctricos. Tal es el caso de países como Suecia, en donde se han desencadenado verdaderas “epidemias” de personas que no pueden vivir en las ciudades porque han desarrollado una especie de “alergia” a la electricidad que les impide desarrollar una normal actividad profesional y deben retirarse a vivir a lugares inmersos en la naturaleza, alejados de todo signo de civilización. En los casos más graves de intolerancia se otorga la baja laboral permanente a personas de cualquier edad aquejadas de este mal, casos que van en aumento progresivo de forma bastante alarmante.

LOS IONES Y LA INFLUENCIA DE LOS VIENTOS

Otro de los problemas detectados ha sido la presencia de determinados vientos que provocan también esa descompensación en las cargas eléctricas del aire. Son conocidos genéricamente como los “vientos de las brujas” y se ha estudiado su influencia sobre la salud de las personas comprobándose que una de cada cuatro se ve fuertemente afectada. Así, es conocido el Foehn, viento seco del Sur que sopla en los Alpes y que afecta a Suiza y al sur de Alemania provocando en muchas zonas de centroeuropa que los cirujanos retrasen sus operaciones cuando las previsiones atmosféricas lo anuncian ya que han comprobado sus efectos en los sistemas cardiovasculares y respiratorios. Otro tanto ocurre con el Mistral, que sopla en la Costa Azul. Hablando sobre Winston Churchill, sus biografos comentan que el político inglés elegía siempre las fechas de sus visitas a la costa francesa del Mediterráneo asegurándose antes de que el mismo no soplaría para evitar sus efectos. En las Montañas Rocosas, al Oeste de Estados Unidos y Canadá, cuando sopla el Chinook aparecen brotes de resfriados y problemas respiratorios en gran parte de la población además de estados de ansiedad y depresión. En el Sur de California, el Santa Ana sopla seco y tórrido por las montañas costeras y se ha comprobado que cuando aparece aumentan los delitos, los brotes de violencia y los suicidios. En Oriente Medio algunos tribunales admiten incluso como atenuante de un crimen que el Sharav estuviera soplando. El Sirocco -en Italia- también barre una amplia zona dejando a su paso desequilibrios de toda índole. En Arizona, la mitología local india habla de gente sensible a la “enfermedad del viento” y muchas culturas sostienen que algunos seres humanos son auténticos baremos que se desequilibran en respuesta a los cambios atmosféricos. Hay personas hasta tal punto sensibles a ellos que pueden percibir cuándo se van a producir; algunos “sienten en sus huesos” que va a llover; otros lo perciben con dolores de cabeza o con irritabilidad o estrés. Además, a medida que uno se va haciendo mayor el cuerpo empieza a ser menos capaz de afrontar los cambios del medio ambiente.
En las horas o días precedentes a una tormenta eléctrica el aire está cargado con exceso de iones positivos y eso afecta a los animales -que se muestran inquietos-, a los insectos -que se convierten en una auténtica plaga haciéndose más agresivos-, etc. En definitiva, hoy nadie duda -basándose en los estudios realizados- que un exceso de iones positivos afecta a la química del cuerpo de los organismos vivos (plantas, animales y personas). Sin embargo, una vez pasada la tormenta el aire está fresco, limpio, vigorizante y conteniendo una carga extra de iones negativos que produce tranquilidad, alivio de tensiones y aumento de la energía en los seres vivos.

IONES POSITIVOS Y NEGATIVOS

IONES POSITIVOS Y NEGATIVOS
El aire está formado por átomos cada uno de los cuales tiene un núcleo o centro de protones -partículas de carga positiva- alrededor del cual giran electrones -partículas de carga negativa-. Pues bien, la Naturaleza, en su constante búsqueda del equilibrio, intenta que exista el mismo número de protones y electrones a fin de que se anulen mutuamente y así crear un ambiente estable. Es lo que se llama “estado fundamental del átomo”. Sin embargo, los electrones son ligeros y se desplazan con mucha facilidad provocando una ruptura del equilibrio y creándose entonces una molécula “vagabunda” o ión que puede tener una carga positiva o negativa. Es decir, cuando un átomo neutro pierde electrones -partículas de carga negativa- queda cargado positivamente y se convierte en un ión positivo. Si lo que ocurre es que el átomo neutro capta electrones adquiere mayor carga negativa y, por tanto, queda convertido en un ión negativo.
Así pues, el aire siempre tiene una determinada concentración de iones, una carga electrostática muy pequeña pero sin embargo tremendamente importante en la vida de los seres vivos. En este sentido, distintos experimentos llevados a cabo sobre vegetales y animales sometidos a atmósferas sin electricidad estática demostraron que las plantas no se desarrollaban y algunos animales llegaban a morir al cabo de cierto tiempo.
Pues bien, el equilibrio de la carga eléctrica del aire puede perderse bien a causa de fenómenos atmosféricos naturales, bien debido a los efectos del uso de aparatos eléctricos en nuestro hogar o centro de trabajo. De tal manera que la proximidad de un vendaval o de una tormenta, el aire viciado de las ciudades, los aparatos de aire acondicionado, los calefactores, el polvo, las fibras sintéticas, los aparatos eléctricos, etc., destruyen los iones negativos y hacen proliferar los positivos, lo que provocan que la atmósfera sea asfixiante en muchas casas y oficinas.
En cambio, la presencia de iones negativos en el aire despeja la mente, levanta el ánimo y produce una sensación de alivio y bienestar tanto físico como psicológico. Pero, ¿cómo se adquiere esa carga negativa? Pues a veces por efecto de la radiación solar y estelar, la influencia de los relámpagos, las olas del mar, las corrientes de agua… Se ha comprobado que el aire fresco de las montañas y las costas contiene muchos iones negativos y que sus efectos beneficiosos se pueden observar cuando, por ejemplo, pasamos un día en el campo.

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